Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de marzo, 2021

EL LIBRO QUE CRECIÓ CONMIGO: LUIS GRAU LOBO

La primera vez que lo leí no entendí nada y, aun así, me gustó. Me gustó mucho, de tal manera que insistí con esa perseverancia de la edad que desaparece con el uso. Seguí sin entenderlo muy bien, pero me gustó más aún. Yo era un chaval y hacía muy poco que, por recomendación, había leído “Cien años de soledad” y de inmediato, tal era la impresión que me causó, devoré alguna novela más de lo que entonces se llamaba -¿se sigue llamando?- realismo mágico o el boom latinoamericano. Aquellas torrenteras verbales que habitaban tierras prodigiosas y daban cuenta por igual de sucesos inverosímiles y ciertos configuraban mitologías nuevas con voces del otro lado del mismo océano verbal. El deslumbramiento arrasó mis lecturas anteriores y todavía hoy me sumerjo a menudo en aquellos ríos con lechos de piedras como huevos prehistóricos. LUIS GRAU LOBO En alguna parte escuché que aquella literatura tan distinta tenía precursores, con fundamentos que la explicaban. Fui, por tanto, en busca de ese p

EL LIBRO QUE CRECIÓ CONMIGO: BRUNO MARCOS

Fue una lectura muy extraña de mi infancia. Realmente no sé si se trata de un libro para niños. Lo leí por imperativo escolar. Con la lista de obras que nos proponían en la mano, acudí a la biblioteca que había dejado mi hermano en tres estanterías del salón cuando se marchó a estudiar fuera y allí estaba: ‘Alfanhuí’. Lo encontré entonces muy siniestro y muy imaginativo, lleno de una desolación enorme, con paisajes que me daban miedo, atardeceres carmín, bermellón y sangre, amaneceres de oro y amarillo, caminos a ningún sitio... Lo he leído varias veces a lo largo de mi vida, recuerdo haberlo hecho por primera vez con ocho o nueve años y quedarme sobrecogido. Reconocía en sus páginas un estado de la sensibilidad que me era cercano, algo extrañamente triste, bello y familiar. Momentos que había experimentado de camino al colegio en mañanas frías o soleadas, con el viento azotando las calles como a un espacio abandonado, mirando los pajarillos en los charcos, saltando las líneas de las a

SIMÓN: GUÍA DE LECTURA

"Con las pupilas esforzadas en unos ojos sorprendidos por la luz, lo que debía dirimirse a continuación era la búsqueda de una nueva novela, la que cada domingo le escondía su primohermano en algún punto de la casa. Porque después de salir de fiesta cada sábado, Rico, preciosamente intacto y magnífico por sellado su misterio, le compraba un libro de segunda mano en el rastro dominical del barrio, el mayor mercado de libros de segunda mano de Europa. Luego paraba a tomar un café para templar su borrachera y encendía con sus subrayados frases que eran calambres y pasajes que eran pistas para su primo. Simón debía buscar el libro incluso antes de ponerse ante su Cola Cao con grumos y sus magdalenas de La Bella Easo. A menudo desarrollaba sus pesquisas a partir de un acertijo que Rico le colocaba bajo la almohada o de un camino de flechas marcadas con cinta aislante. La pista también podía estar escondida en alguna noticia del periódico que su padre había dejado en la cocina del piso.